Hoy os publico una entrada enviada por uno de nuestros socios fundadores, D. Bernardo Álvarez Muyño de Villanueva de Córdoba. Es una reflexión desde la experiencia y lucha constante dentro de esta parcela. Esta es su publicación íntegra:
Permítanme las personas que puedan leer este escrito, espero que alguno haya, que lo introduzca a modo de pequeña historia, historia real y basada en mi vida personal que no obstante les hará comprender este título.
Desde hace varios años he venido experimentando un creciente interés por todo lo relacionado con la Seguridad y Educación Vial, este interés me ha hecho que asista a todo evento relacionado con este tema, sobre todo si se ha celebrado en Andalucía. Precisamente ayer estuve presente en Málaga en las
II Jornadas sobre Seguridad Vial organizadas por el Defensor del Pueblo Andaluz y por la Fiscalía de Seguridad Vial de Andalucía, las cuales tenían como título: MENORES Y JÓVENES..
El asistir a este tipo de eventos es muy enriquecedor, se aprende mucho y te da la oportunidad de relacionarte con personas con las que compartes, proyectos, inquietudes, objetivos, etc. me viene a la memoria la conversación que manteníamos en unas de esas jornadas celebradas en Córdoba ¿Y ustedes qué hacen? Pregunta que lanzaba al grupo en general: Pues yo soy de la empresa tal, que fabrica tal y…………….., Pues yo pertenezco a tal editorial y tenemos………………………, Pues yo soy de……….. y………………., Joder y donde están los míos, los que hacen esto de forma altruista, tendré que analizarme y ver cuáles son mis verdaderos motivos, pensaba mientras seguía la retahíla de presentaciones, Pues yo soy de tal asociación y vamos por los Colegios e Institutos…, hombre por fin uno de los míos, …dando charlas a los escolares y estamos subvencionados por…. Y por………., ya empezamos otra vez, parecía que sí pero es que no, menudo PASTELITO este de la Seguridad y Educación vial eh, me desplazaré hasta ese otro grupo a ver si por casualidad…

Como he comentado anteriormente ayer estuve en las
Jornadas celebradas en Málaga y parece ser que, aunque aún se tienen discrepancias entre unos sectores y otros, la Educación vial será en breve una asignatura más dentro del currículo escolar y que se impartirá al menos durante la educación obligatoria, y claro, crecen los enanos oiga ¡y no vean cómo crecen¡ ahora todos somos técnico especialista experto y no se cuantas cosas más en algo relacionado con la Educación Vial, hace años no estábamos tantos pero ahora, no vean, como decía mi abuela hasta debajo las piedras.
Por mi parte no sé cómo y quiénes son las personas más adecuadas para enseñar Educación Vial, pero sí creo saber una cosa, la Educación Vial hay que sentirla, hay que creer y estar concienciado, convencido de que lo que enseñamos a los niños o jóvenes les puede salvar la vida, o como mínimo, les puede ayudar a evitar accidentes de tráfico o que sus consecuencias sean graves, y eso señores ni se aprende ni se enseña sólo dentro de un aula, si alguno de ustedes ha tenido el cuerpo de una persona fallecida en accidente de tráfico entre sus manos, si alguno por si no fuera suficiente ha tenido que comunicar a su madre, padre, hermano, etc. la muerte de ese ser querido, si alguno de ustedes ha tenido la desgracia de sufrir la pérdida de un ser querido en un accidente de tráfico, estoy seguro de que desgraciadamente sabe de lo que estoy hablando.

Durante la sesión de tarde de las Jornadas celebradas en Málaga uno de los asistentes realizó a los jóvenes una pregunta clave: si conocéis la norma y tenéis la información ¿por qué no la interiorizáis? Ellos tampoco lo sabían. ¿Es posible que lo que realmente necesiten sea, no tener más información, sino que les enseñemos a interiorizar la que ya tienen? ¿Qué les enseñemos la norma y les enseñemos a sentir las consecuencias de incumplirla? pero, cómo se le hace sentir a un adolescente, a un joven, lo que cambiará su vida si a consecuencia de un accidente de tráfico sufre lesiones graves, cómo le hacemos ver el sufrimiento de un marido que entierra a su esposa y cómo señores hacerle comprender el tremendo dolor de una madre que entierra a su hijo o hija, que al mismo tiempo de hacerlo prepara su nicho porque ella también quedará enterrada en vida; ojala alguien pudiera contestar a estar preguntas.
Afortunadamente, mientras los señores importantes, como decía Julia joven que participó en las Jornadas, se ponen deacuerdo en quién, cómo y cuándo, y mientras los lobos acorralan la presa, ah perdón, que esto iba de pasteles y no de lobos, mientras que se reparten el pastel, aún estamos muchas personas de todos los sectores sociales que desde la sombra, siguen haciendo algo en lo que creen, aunque para algunos eso no sea Educación Vial, que es intentar hacer ver a niños, jóvenes, adultos y mayores lo bonito que es vivir y lo absurdo que es poner en juego la vida propia o ajena en las calles y carreteras.
Bernardo Álvarez Muyño.
Socio Fundador de ATESVAN Monitor de Educación Vial